MVSEO DE LA CIVDAD
     
           
           
 
 
Museo de Sitio

La imagen original de la Virgen, que fue pintada al temple por un autor desconocido, desapareció por las múltiples intervenciones de la Cofradía, que administraba y cuidaba el lugar. La imagen actual es una reinterpretación de esa advocación mariana. Nuestra Señora de los Ángeles, patrona y protectora de las parturientas y de los enfermos, fue consagrada en el siglo XVI por sus devotos, quienes ofrecían plegarias y ofrendas en esta capilla, hasta mediados del siglo XIX. Como un acto de devoción y de agradecimiento, los devotos costearon la pintura mural, que ha sido rescatada en la actualidad.

En el siglo XVIII, la capilla, que es el espacio más antiguo del edificio, se convirtió en uno de los lugares más populares de devoción, lo que obligó a solicitar al Cabildo el permiso para construir el arco que cruza la calle, para dar mayor comodidad a los devotos ante la inclemencia del clima. De esa manera se construyó El Arco de la Reina, un referente arquitectónico de Quito hasta nuestros días, ubicado en las calles García Moreno y Rocafuerte. La sacristía y el coro complementaban el uso de la capilla.

 
     
   
 
 
Como toda casa de salud, el Hospital de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo contaba con su propia iglesia desde el siglo XVII, a la cual acudían no solo los enfermos, sino también los vecinos del lugar.

A principios el siglo XVIII, con la llegada de los betlemitas como administradores del lugar, el edificio pasó por un periodo de transformación y redistribución de los espacios. La iglesia fue ampliada, se mandó a confeccionar los retablos y las devociones propias de la Orden fueron introducidas.

En esa época se mandó a esculpir el emblema heráldico de la Orden, la portada de piedra y el relieve con el tema del Nacimiento de Jesús, que se encuentra en la fachada de plata.

El conjunto de retablos cubiertos con pan de oro sobre fondo rojo es una muestra de la arquitectura quiteña colonial y corresponde al esplendor barroco de Quito del siglo XVIII. El retablo mayor de cuerpos sobrepuestos se caracteriza por sus columnas salomónicas. En el nicho superior, en la parte central, se encuentra una réplica del siglo XIX del cuadro de Nuestra Señora de los Ángeles; y, a los costados, las imágenes de Santa Ana y San Joaquín.

 
     
   
Un grupo escultórico de La Santísima Trinidad ocupaba el sitio donde está el cuadro de la Virgen de Los Ángeles; el grupo de la Sagrada Familia ocupaba el cuerpo superior del tabernáculo, que se destaca por la variedad de las columnas del siglo XVIII. Las esculturas de San Francisco y de San Ignacio han desaparecido.

En los retablos laterales se encontraba esculturas del Calvario, de San Juan de Dios (cuya imagen original ha sido reemplazada por una escultura de pasta), de Nuestra Señora de Aranzazu, de San José, Santa Rosa de Lima, Santa Rita y de San Cayetano, que fue reemplazado por una escultura de San Vicente de Paúl, hecha por Domingo Carrillo.

 
 
Se recrea un espacio utilizado por en el siglo XIX por la Facultad de Medicina, donde se formaron varias generaciones de médicos.