El siglo XVII se caracterizó
por un fortalecimiento económico, impulsado por el desarrollo
de la industria de los tejidos, y ya que los indígenas
conocían ancestralmente su manejo, no se les hizo difícil
adaptarse a la tecnología impuesta por los españoles.
Además, los habitantes de la Audiencia de Quito, ante
los desastres naturales del siglo anterior, aumentaron su devoción
religiosa, implantando en la sociedad un pensamiento secular;
una imagen sobresaliente de este misticismo fue la de Mariana
de Jesús.

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